martes, 11 de diciembre de 2007

¿Por qué es maravilloso leer?

Lo cogí de una página católica, pero qué más da, el contenido es fa-bu-lo-so como una deidad.

Si a alguien le da flojera leer las razones para leer, lárguese! No lo quiero en mi blog, fuchi! Si ahora no lee esto aunque sea salteadito, nunca leerá nada más en su... recochina vida! Que vaya haciendo las maletas para ignoralandia!.... Y si tienen algo tal vez más importante que hacer... como leer xD o ir a la escuela o al trabajo, pues vaya, lo perdono, con la condición de que vuelva p'a leer lo siguiente.



• La lectura ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido. Aumenta el vocabulario y mejora la ortografía.

• La lectura mejora las relaciones humanas, enriqueciendo los contactos personales. Nutre los contenidos de nuestras conversaciones y nos ayuda a comunicar nuestros deseos y sentimientos

. Nos da la posibilidad de conocer a personajes que de otro modo no podríamos haber conocido y asomarnos al interior de muchas personas entablando con ellas una sabrosa conversación que nos enriquece... Según Huang Shanku: «Un sabio que no ha leído nada durante tres días siente que su conversa-ción no tiene sabor (se hace insípida)».

• La lectura da facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad de pensar. Podemos decir que proporciona materia para pensar ya que no se puede pensar si no tenemos ideas, palabras, conceptos. Hace años circuló un eslogan para fomentar la lectura que decía: «Si no lees, calla, se nota».

• La lectura es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual ya que pone en acción las funciones mentales agilizando la inteligencia. Por eso tiene relación con el rendimiento escolar.

Cuando esta actividad se realiza de una forma puramente mecánica, sin comprensión de lo leído, es fácil que genere en los niños una «fobia» ante el libro; un miedo secreto, inconfesado, inconsciente, a no entender un texto que le llena de inseguridad y la angustia ante un libro; y si el libro tiene muchas páginas -«es gordo»- esta repugnancia aumenta pues le hará pensar en las muchas horas de esfuerzo que le va a exigir su lectura, un esfuerzo especialmente ingrato por ser ineficaz.

• La lectura aumenta el bagaje cultural; proporciona información, conocimientos. Cuando se lee se aprende. Leer para saber quiénes somos y de dónde venimos y adónde vamos; leer para iluminar nuestro presente teniendo memoria del pasado; leer para comprender los fundamentos de nuestra civilización. Podemos afirmar que un chico que lee es un hombre que sabe, un hombre que piensa. La lectura, enriquece nuestra vida.

• La lectura amplía los horizontes del individuo permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres lejanas a él en el tiempo o en el espacio. Por el contrario, el hombre que no tiene el hábito de leer, está apresado en su mundo inmediato. Recuerdo la experiencia realizada por una bibliotecaria, enamorada de su trabajo, que trabajaba en el extrarradio de una gran ciudad. Aquellos niños -que no disponían de medios económicos para desplazarse a otros lugares- periódicamente realizaban «grandes viajes» con los libros; vivían una maravillosa aventura yendo a lugares lejanos a través de unas lecturas bien seleccionadas. Aquellos viajes les aportaban unos conocimientos iguales o mayores que los que pueden adquirir quienes realizan un desplazamiento real.

La lectura estimula y satisface la curiosidad intelectual y científica. La curiosidad no se puede forzar, hay que despertarla. Y la curiosidad del lector es insaciable; leyendo va encontrando respuestas a sus interrogantes, al tiempo que genera nuevas preguntas. «Estimular la lectura será pues, promover interrogantes» (G. Janer Manila).

Menéndez Pelayo -cercana ya su despedida de este mundo- afirmaba: «Lo único que siento es la cantidad de libros que aún me quedan por leer».

• La lectura despierta aficiones e intereses.Es una puerta abierta por la que nos asomamos a mundos inéditos, a parcelas de la vida cultural, social, artística, etc. que no hubiéramos conocido nunca si no hubiera sido por los libros.

• La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico. El niño lector pronto empieza a plantearse porqués. ¿Por qué este autor afirma lo contrario que este otro? ¿Qué ventajas tiene este planteamiento frente a aquel? ¿Dónde está la verdad? ¿Dónde está la opinión?

• La lectura fomenta el esfuerzo pues exige una colaboración de la voluntad. La lectura exige una participación activa, una actitud dinámica. El lector es protagonista de su propia lectura, nunca un sujeto paciente. Mientras leemos todas nuestras facultades están en «alerta»: vemos, oímos, olemos, recordamos, sentimos amor, odio, envidia... ¿No es cierto que hemos sentido «el olor de las hojas empapadas y los troncos podridos» que percibió el doctor Livesey cuando al llegar a la isla «olfateaba y olfateaba como quien prueba un huevo podrido»?.

• La lectura potencia la capacidad de observación, de atención y de concentración. Estas cualidades son muy necesarias en nuestro mundo. El niño tiene mucha dispersión porque está reclamado constantemente por cosas muy variadas y, como todas le interesan, no quiere renunciar a ninguna siendo muy superficial la atención prestada a cada una. A1 niño le cuesta concentrarse y somos conscientes de que objetivamente lo tiene difícil. La lectura puede ser nuestra aliada para promover y desarrollar el hábito de la atención.

• La lectura facilita la recreación de la fantasía y el desarrollo de la creatividad. El lector, durante la lectura, recrea lo que el escritor ha creado para él. ¿No es verdad que cuando hemos ido al cine a ver la película del libro que hemos ya leído, la película no acierta a darnos lo que esperábamos? Cada lector recrea el libro, ha de imaginar todo. En una película todo está dado, nada se conquista, hasta los sonidos que acompañan a una acción están ya determinados.

En cambio, la experiencia lectora es tan personal que podemos afirmar que un mismo libro puede ser distinto para personas diferentes; cada lector la interpreta libremente según su modo de ser, sus conocimientos, sus experiencias y los sentimientos que le provoca.Incluso cuando el mismo lector vuelve a leer el mismo libro en períodos diferentes, logra un sabor distinto. Siempre al leer hacemos nuestro libro, pues siempre la lectura queda teñida por nuestra experiencia y nuestra visión interior.

• La lectura es un acto de creación permanente. Laín Entralgo señala: «Todo cuanto un hombre lee es por él personalmente recreado, vuelto a crear (...). Pero el lector, además de recrear, se recrea, se crea a sí mismo de nuevo, vuelve a crear su propio espíritu».

• Las lecturas nos cambian igual que las buenas o las malas compañías. Toda lectura deja huella, uno no es el mismo después de cada lectura. Por eso se afirma que «un libro es un amigo». En ocasiones un libro es nuestro mejor amigo, aquel que nos consuela, acompaña, distrae, aconseja y deja en libertad.

• La lectura favorece el desarrollo de las virtudes morales siempre que los libros se seleccionen adecuadamente. Las lecturas proponen modelos para admirar e imitar; y, mientras los modelos vivientes (padres, profesores, etc.) pasan, los protagonistas de los libros permanecen.

• Las lecturas nos hacen más libres. Hace unos años hubo un eslogan para la promoción de la lectura que decía: «Más libros, más libres». Y es que todo acto de lectura es un acto de libertad. El individuo ante el libro se siente libre. El lector manda sobre el libro, puede estar de acuerdo o en desacuerdo con las afirmaciones del texto, puede leer ordenadamente o enterarse del final, dar marcha atrás y releer unas páginas, ir hacia delante saltándose una parte, interrumpir la lectura... También el lector tiene esa otra libertad que es la de hacer su propio libro con su participación activa, imaginando, explorando, encontrando respuestas y haciéndose preguntas que solo él podrá responder.

• La lectura potencia la formación estética y educa la sensibilidad estimulando las buenas emociones artísticas y los buenos sentimientos. Las lecturas nos ayudan a conocernos a nosotros mismos y a los demás, y -de este modo- favorecen la educación del carácter y de la afectividad, despertando buenos sentimientos. La lectura nos enriquece y nos transforma, nos hace gozar y sufrir.

• La lectura es un medio de entretenimiento y distracción, que relaja, que divierte. Muchos «sesudos» padres dan poca importancia a esta cualidad de la lectura, les parece que la lectura es algo serio que no se puede convertir en divertimento, creen que hay que leer para instruirse y que la lectura que no aporta instrucción es una pérdida de tiempo. ¡Qué equivocados están! Quizá no han descubierto que el ocio es un valor.

• La lectura es una afición para cultivar en el tiempo libre, un hobby para toda la vida. Una afición que puede practicarse en cualquier tiempo, lugar, edad y situación; una afición al alcance de todos; una afición que cultiva lo más especifico del hombre: su entendimiento, su voluntad, su imaginación y creatividad, sus ideales y valores humanos. La lectura es una afición que está al alcance de todos siempre.Ya Montesquieu afirmaba: «Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas».

• La lectura es fuente de disfrute, de goce, de felicidad. Se ha hablado mucho de «el placer de leer», y esta frase expresa una verdad. Leer es una pasión, algo que envuelve a la persona entera y le comunica un deleite porque es una actividad auténticamente humana.


Si quieren ver el artículo completo, dénle aquí.
¿No es inspirador? Ahora, vayan a leer!

8 comentarios:

sirako dijo...

yo le tengo harto miedo a los libros-

Falcon dijo...

A mi me gusta leer por las noches, aprovechando que padezco de insomnio de hecho no he dormido en mas de 24 horas, supongo que esta noche si estaré muy cansado y podre dormir.

Interesantes las razones que pones y es cierto leer ayuda mucho para entablar buenas conversaciones.

Saludos Kat

Chosty dijo...

Amén hermana :)

^_^

Se me perdieron mis lentes y esta de la chingada leer así. Hoy voy por otros.

Rafo Locke dijo...

Me gusta leer blogs en la noche, me llamo Rafael, soy de Saltillo, Coahuila, no soy ateo, creo en Dios, me caga que los perros me babeen y no te odio, me caíste bien, XD...

Le Kodamé dijo...

Ay que horror, un post de lectura, y muchas letras!, no hay dibujitos, ni un video, ni nada, :'(, pero lo leeré y comentaré, a pesar de que me tarde días, ¡días!


XD.

Oxidente dijo...

De niño leí demasiado, tanto que se me olvidó ser niño. Cada página leída era una patada menos al balón, un metro más de distancia del resto de los niños que sólo leían lo indispensable.

De un tiempo para acá sólo leo blogs, tanto que se me está olvidando ser adulto.

Plaqueta dijo...

Yo leo en microbuses y antes de dormir, pero duermo tan poquito que a la media págia ya morí, bujujuju.

¿Puedes creer que en mi oficina hay una mujer que se jacta de no hacer leído NI UN SOLO libro completo en su vida? ¡No mamar! O sea, pero, ¡¿cómo?!

Resih Umar. dijo...
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